http://www.antena3.com/noticias/sociedad/prision-violador-martorell-reincidir-pasado-sabado_20161102581a0e420cf24962cc12cd70.html EFE | Madrid | Actualizado el 02/11/2016 a las 17:03 horas
El Juzgado de Rubí (Barcelona) ha enviado a prisión sin
fianza al violador reincidente Tomás Pardo por secuestrar, violar e
intentar matar a una mujer en Igualada (Barcelona) el pasado sábado. Se
le atribuyen los delitos de detención ilegal, asesinato en grado de
tentativa, agresión sexual, robo con violencia e intimidación y estafa.
Ya cumple condena por un delito sexual cometido en 2002.
Un juez de Rubí (Barcelona) ha acordado enviar a la cárcel al violador Tomás Pardo, acusado de agredir sexualmente a una mujer e intentar matarla el pasado sábado, cuando
disfrutaba de un permiso penitenciario de tres días. Según han
informado fuentes judiciales, el titular del juzgado de instrucción
número 6 de Rubí, ante quien el acusado se ha negado a declarar, ha
acordado su ingreso en prisión provisional por los delitos de detención
ilegal, robo con violencia, agresión sexual, asesinato en grado de
tentativa y estafa.
El juez, que también atribuye al violador reincidente un delito de lesiones, ha ordenado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Pardo
fue detenido por los Mossos d'Esquadra el pasado domingo en Igualada
(Barcelona), después que el día anterior supuestamente abordó a una
mujer en esta localidad y se la llevó hacia una zona boscosa de
Castellbisbal (Barcelona) -situada a unos 45 kilómetros-, donde la violó
y la intentó matar a navajazos.
La
policía catalana se puso tras la pista de Pardo, que cumple una condena
de 26 años de cárcel que le impusieron en 2005 por otra violación e
intento de homicidio casi idéntico ocurrido en 2002-, gracias a que su
sobrino intentó sacar dinero de un cajero automático con la tarjeta de
crédito que le había sustraído a la víctima. El sobrino, menor de edad,
no pudo sacar dinero, ya que el cajero se quedó la tarjeta, si bien esta
actuación fue clave para que los Mossos d'Esquadra pudieran centrar sus
sospechas sobre Pardo, que antes de ser detenido intentó huir campo a
través, según han informado fuentes cercanas al caso.
Cuando
los equipos de emergencia acudieron a la zona boscosa a rescatar a la
mujer, que había podido avisar por teléfono pese a quedar malherida,
ésta les aseguró que el violador le confesó que la tenía que matar
porque tenía antecedentes por hechos parecidos, según las fuentes. El
violador reincidente disfrutaba de un permiso de tres días -el tercero
de estas características que le concedían-, que la justicia había
avalado tras recibir informes favorables sobre su evolución por parte de
instituciones penitenciarias.
“Por fin se ha hecho justicia, Nacho. Bienvenido al barrio”. Este miércoles 21, José Ignacio Y.
volvía a Getafe (Madrid), a la residencia de sus padres, después de un
año sin poder acercarse a su casa de toda la vida. Un juez le levantó la
orden de alejamiento en una causa de violencia doméstica que
desde marzo de 2009 le prohibía acercarse a menos de 500 metros de la
casa de su ex mujer, con la que vivía justo en el portal contiguo al de
su residencia familiar.
Según explicó José Ignacio a El Confidencial,
su ex mujer lo anuló durante años. Y el daño no fue sólo psicológico,
sino también físico. Lo abofeteó y arañó durante su matrimonio cada vez
que se le antojaba. La gente le preguntaba, pero él, por vergüenza,
aseguraba que todo se debía a “la fogosidad” de su esposa. “¿Crees que alguien va a creer que alguien que pesa 50 kilos puede pegar a un tío de más de 100?”,
le preguntaba su mujer de forma burlesca, según narra el afectado.
Ella, que responde a las siglas A.L.M., es la madre de sus dos hijos
gemelos. Según José Ignacio, llegó a ponerle un cuchillo en el cuello;
se acostaba con otros hombres en su propia cama “porque tú ya no me
vales”, e incluso amenazó con arrojar a uno de sus hijos al vacío desde
la ventana para retener a su pareja en casa. “Me decía: Si cruzas esa
puerta, tiro al niño y después me arrojo yo”. Lo último, fingir una
paliza para denunciarlo por malos tratos. “Si renuncias al piso y me das el dinero que te pido, te quito la denuncia”. El acosado era él, pero ¿quién le iba a creer? ¿Dónde
están ellos? ¿Por qué no hay asociaciones que les apoyen cuando se
sienten avergonzados? ¿Por qué el 016 les cuelga el teléfono porque solo
atienden a mujeres? El hombre maltratado también existe.
No es ni un concepto nuevo ni un símbolo ni la nueva peor moda. “Nacho
es sólo un ejemplo”, asegura el juez Francisco Serrano. “Hay muchos
inocentes encarcelados porque sus mujeres los denunciaron falsamente”.
Serrano escupe indignación cuando habla de la Ley Orgánica de Protección
Integral contra la Violencia de Género. Quien lea sus declaraciones
quizá lo tache de juez machista, pero en su currículum destaca ser el
primer magistrado en firmar una orden de alejamiento. En 2001, cuando la
ley de Violencia de Género no estaba ni pensada, recibió el premio Amuvis por defender a la mujer maltratada.
Falsa violencia machista
La
batalla actual de Serrano, el juez titular del Juzgado de Familia
número 7 de Sevilla, es muy simple: lucha para que las mujeres que
quieran divorciarse no usen las ventajas que esta ley les ofrece para
obtener beneficios de una manera injusta. “Denuncio una realidad silenciada: la falsa violencia machista”,
sentencia. Serrano habla de la ley como una hecha a la medida de un
gobierno que no ha querido mantener un concepto de violencia familiar
que englobara todos los maltratos que se da en un hogar, sin distinguir
según el sexo de la víctima. ¿Por qué las muertes de mujeres sí cuentan,
y las de hombres no?
Víd
Serrano
asegura que el Ministerio del Interior anotaba el número de asesinadas y
el de asesinados hasta 2006. Las estadísticas oficiales informaban de
que en 2002 55 mujeres murieron a manos de sus maridos y 16 acabaron con
la vida de sus maridos o ex parejas. En 2003 murieron por la misma
causa 65 mujeres y 13 varones; 2004: 61 versus 9; 53 en 2005 frente a 15
hombres; en 2006, 54 mujeres y 12 hombres. Con estas cifras, se puede
afirmar que muere un hombre a manos de sus mujeres por cada cinco
mujeres asesinadas. ¿Dónde están ellos? ¿Por qué no hay asociaciones que
les apoyen cuando se sienten avergonzados? ¿Por qué no tienen ninguna
institución que los ampare y el 016 les cuelga el teléfono “porque sólo
atendemos a mujeres?” (algo que ya corroboró un periodista de ‘El
Confidencial’ haciéndose pasar por un hombre maltratado).
Por más
que lo haya preguntado, a Serrano nadie le ha contestado todavía por
qué se dejó de divulgar desde 2007 las cifras de hombres muertos por
agresiones de sus cónyuges. “El año pasado más de 30 hombres murieron a manos de sus mujeres. Este año ya van cinco.
Pero no busquen en los organismos oficiales, porque de esto no interesa
informar”. Aunque la violencia en el ámbito familiar está prevista en
el Código Penal español, existe una corriente social que pretende
reducir el término violencia a la que ejercen los hombres y padecen
las mujeres, negando así cualquier opción a que la situación sea
distinta. “Por eso esta ley es inconstitucional, porque la
Constitución dice que todos los españoles somos iguales ante la ley. No
distingue entre sexos”.Serrano habla también del principio de
igualdad y de la presunción de inocencia al que todos los seres humanos
tienen derecho mientras no se demuestre lo contrario. “Aquí se deja en
libertad no por inocente, sino porque no se ha demostrado que sea
culpable”, insiste Serrano.
Varias jóvenes muestran lazos de color violeta, que simbolizan la lucha contra la violencia machista. (EFE)
Jueces, periodistas, policías judiciales, “hasta
diputados y senadores de muy alto nivel me han dado la razón cuando les
he dicho que esta ley es inconstitucional y discriminatoria”.
Serrano habla de discriminación incluso con las propias mujeres, las del
siglo XXI que luchan por una igualdad de oportunidades. “Señoras del
nuevo siglo; que sepan que esta ley dice que ustedes, por ser mujeres, están en inferioridad de condiciones frente a cualquier hombre”.
Las palmaditas en la espalda siempre se la dan off the record. “Es el
producto estrella del Gobierno, Francisco. Yo no me atrevo a levantar la
liebre el primero”, le reconocen al abogado a escondidas.
El magistrado sigue acumulando cifras: “Tampoco les interesa airear que algunos de los 3.716 varones que se suicidaron en 2006
(frente a las 2.653 mujeres) lo hicieron por el efecto adverso de esta
ley, discriminatoria tanto para ellos como para ellas”. Serrano quería
comprobar cuántos de estos se arrojaron al vacío cuando estaban en
crisis o en proceso de separación de sus parejas. Pero los organismos
oficiales decidieron quitar el estado civil de los suicidas a partir de
2007. Desde entonces, se divulgan las cifras de violencia contra las
mujeres en el registro abierto en la web del Ministerio de Sanidad. Por
eso Serrano insiste en que una gran parte de los suicidios de varones
entre 30 y 60 años se debe al trauma que causa el “trato discriminatorio
que sufren en el proceso de separación”.
Una discriminación “incomprensible”
Víctor Fernández es abogado de Patón & Asociados, el primer bufete español especializado en violencia machista. Como única estadística rigurosa sobre este problema se refiere al 25,6% de víctimas mortales de hombres registradas en España
en manos de sus parejas, según datos del CGPJ. Con los datos de
Serrano, en 2009 el porcentaje aumentó considerablemente. Fernández
coincide con su colega Serrano en que la ley es un “disparate”.
“Establecer una diferencia jurídica entre hombres y mujeres en 2010 es
incomprensible”. No pone en duda que la mujer maltratada debe ser
protegida, pero sí culpa al gobierno de que los hombres no cuenten con
ninguna institución que les ampare.
La mayor parte de los casos
archivados en el registro de violencia de género son, para Serrano,
conflictos entre iguales en el combate de cualquier separación. La
diferencia entre el dato del juez de Sevilla de que el 86% de las
denuncias de maltrato no responden a situaciones reales de violencia y
la cifra del Gobierno, que considera falsas el 0,4% de las denuncias es
abismal. Para demostrar la “visión distorsionada del maltrato”, Serrano
pone como ejemplo al juzgado de Violencia de Género de Sevilla. En 2008,
la Fiscalía Superior de Andalucía recogió 9.814 procedimientos. De
ellas se emitieron 1.010 sentencias: “395 condenatorias, 412
absoluciones y 203 condenas de conformidad”. El 90% de las denuncias se
archivaron o acabaron en absolución, como el caso de Nacho.
"Miedo a la denuncia"
Nacho,
el maltratado denunciado, siente que “todos los hombres casados o en
una relación estamos en el mundo bajo una libertad condicional que te
quitan cuando tu mujer te denuncia y te mete en el calabozo, privándote
de todo”. Es lo que Serrano denomina holocausto social: “Miles de
hombres son encarcelados cada año con una mera denuncia”. Es lo que en
Derecho se denomina derecho de autor: “Se te condena por ser hombre, no por los hechos cometidos. Y si se demuestra que ella ha denunciado falsamente, no pasa nada”.
A
la mujer tampoco se le protege por ser víctima, sino por ser mujer.
Según los datos que publica el Ministerio de Igualdad, en 2009 fueron 55
las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, un 27,6%
menos que el anterior. El dato que llama la atención es que el 74,5% no
había puesto denuncia previa. “Desgraciadamente las verdaderas víctimas
del maltrato, las que se esconden para que nadie le vea ojo morado,
siguen en sus casas con un miedo terrorífico a denunciar, por si su
agresor la mata. A ésas son a las que debe amparar la ley”.
A.L.M.
no pudo demostrar que su marido le había pegado de la manera que ella
decía ni ninguna otra. Nacho se sentó en el banquillo de los acusados
sin ser consciente siquiera de que el maltratado era él. Esta misma
semana le han absuelto, pero no por ser inocente, sino porque no se pudo
comprobar que era culpable. Al levantar la orden de alejamiento, Nacho
ha podido entrar de nuevo en casa de sus padres. “Ella vive ahí, en esa
ventana están durmiendo ahora mismo mis hijos”, reconoce con cierta
ironía. La ley se muestra como un arma cargada, que en las manos
equivocadas puede convertir la vida de un buen hombre en un calvario. Con la ley de violencia de género en la mano, ni ellas son tantas ni ellos, tan pocos.
Nacho ha decidido abandonar la vía legal aunque desea fuertemente que
se conozca su caso. Este periódico le acompañó en el preciso momento en
el que después de un año, volvió a su barrio, por unos meses prohibido.
Ahora está rehaciendo su vida con una nueva chica, con ilusión y cierto
desarreglo. Reconoce tener miedo, que casi es pánico, a que una nueva
denuncia le haga revivir de nuevo el calvario.